El abrazo de la serpiente

“Antes de que se pueda volver un guerrero, un hombre debe dejar todo atrás e irse a la selva guiado solo por sus sueños”

Esta película de colaboración venezolana, colombiana y argentina, dirigida por Ciro Guerra, ha captado la atención del público desde su estreno. Fue nominada a los premios Oscar en la categoría a mejor película de habla no inglesa y, aunque no ganó el premio de la academia, obtuvo más de 10 premios a nivel mundial, entre los que se destaca el premio Art Cinema entregado por el festival de Cannes 2015.  La cinta, que desarrolla su historia a través de 125 minutos y que utiliza una estética de color en blanco y negro, muestra una historia de ficción basada en personajes reales cuyos trabajos en el Amazonas, han aportado gran conocimiento a la etnografía y la botánica de nuestros días. Estos dos personajes son el etnólogo alemán Theodor Koch-Grünber, (llamado en el filme Theodor Von Martius), 1872-1924, quien estuvo estudiando pueblos nativos de Sudamérica desde 1899 y, Richard Evans Schultes (en el filme Evans), quien llevó a cabo estudios de las propiedades farmacológicas de plantas y hongos, muchas veces alucinógenas de uso ritual.

Un tercer personaje, y quien cumple el papel de enlace entre estos dos científicos, es Karamakate un indígena cohiuano que vive solo en la amazonia colombiana. La primera parte de la cinta retrata el encuentro entre Karamakate y Theodor Von Mathius, etnógrafo alemán moribundo que lleva algunos años en el Amazonas. Theodor había venido con la meta de aprender sobre la naturaleza y las comunidades indígenas que habitan allí, pero se ha enfermado terriblemente y necesita la ayuda de Karamakate para salvarse. Al principio, Karamakate se niega a ayudarlo, pero tan pronto descubre que Theodor ha conocido más cohiuanos y que tiene información de donde encontrarlos, Karamakate acepta ayudarlo. Para salvarlo, Karamakate dice que tienen que conseguir Yakruna, una planta que le dará salud y la única que será capaz de salvarlo.

El viaje que realizan es espléndido y se retrata de una manera excepcional. Los diferentes puntos de vista indígenas y europeos chocan muchas veces y se fusionan otras tantas y nos preguntamos muchas veces quién tiene la razón o los mejores argumentos. Hay por ejemplo ocasiones en las que Theodor se preocupa por no enseñar demasiado, ni entrometerse, ni cambiar ninguna de las poblaciones que visita, pues sabe bien que su presencia allí puede afectar la manera en la que estas comunidades entienden el mundo y esa no es su tarea allí. Un ejemplo claro de esto es cuando pierde una de sus brújulas en una comunidad que se ha orientado por siglos con las estrellas y los vientos.

Treinta o cuarenta años después, un científico estadounidense llamado Evans, llega al Amazonas y se encuentra con Karamakate para que le ayude a encontrar la Yakruna, planta de la que ha leído mucho en un libro publicado por Theodor. Pero Karamakte es solo una sombra del joven que vimos en la primera etapa de la película. Karamakate se considera un chullachaqui suyo “una forma vacía que ronda el mundo fuera del tiempo” y que no recuerda mucho pero que siente que alguna vez tuvo un sueño con un blanco como él.

Decidido a no dejar perder el conocimiento de su pueblo, Karamakate resuelve ayudar a Evans y se embarcan en un viaje que atraviesa lugares muy conocidos, lugares que para Karamakate vienen de sus sueños con el blanco moribundo. Estos sueños, son simplemente recuerdos que Karamakate tiene de hace muchos años pero que ahora no puede conectar bien por su edad y supongo que por sus muchos años de nula interacción con otros humanos.

El tema central de la película ronda en torno a la idea del choque de culturas, la pérdida de las costumbres, tradiciones y conocimiento de los pueblos conquistados. Además, el sentimiento de prepotencia de la sociedad moderna (eurocentrista) frente a grupos étnicos como los indígenas del Amazonas. Más específicamente, se nos presenta el dilema de un indígena que no está contento con dejar todas sus costumbres morir con él, pero que al mismo tiempo odiaría dejarlas en manos de aquellos que destruyeron su vida y su gente.

Esta interacción entre Karamakate y los científicos es un gran ejemplo de hibridismo cultural, de una interacción donde el intercambio de conocimiento es mutuo y no se sobrepone una cultura a otra. Este hibridismo cultural lo vemos mucho en un personaje llamado Manduca. Manduca es un indígena que asiste a Theodor en sus viajes, ha aprendido alemán, se viste como “blanco” pero también habla su lengua indígena y respeta muchas de las tradiciones de su pueblo. Manduca entiende que es mejor enseñar a los blancos sobre su cultura y su gente para que aprendan en Europa y en otros lugares, que ellos también son personas con historias, vidas, bailes y pensamientos y que tiene la esperanza de que su cultura también sea reconocida como valiosa gracias a los estudios de Theodor.

Otro ejemplo representativo de choque y adaptación de culturas es el encuentro con un culto religioso al interior del Amazonas que ha fusionado ideas de la religión católica y de las costumbres indígenas y que han creado un tipo de distopia que combina las peores cualidades de cada cultura y que nos dejan una reflexión del fanatismo religioso en la sociedad moderna.

Otro tema importante en la película es la relación del ser humano “moderno” con la selva y la naturaleza en general. El Amazonas, es para el hombre moderno una simple fuente de recursos primarios lo que hace que la relación con esta sea menos personal que la del indígena que vive con la mentalidad de ser parte intrínseca de ella.

Por último, me gustaría nombrar que la película puede ser un poco difícil de ver y requiere que el televidente sea activo, de otra manera, las líneas del tiempo que se sobreponen y se sienten como una continua repetición de recuerdos, pueden confundir al televidente. Con respecto a las actuaciones, no queda más que decir que son impresionantes y no creo que pueda nombrar ningún momento en el que se haya sentido forzada la historia o la actuación. Las locaciones y la inclusión de mitología amazónica son de recalcar, al igual que la música sutil y los diálogos bien planeados. Les recomiendo enormemente esta película y espero que la disfruten tanto como lo hice yo.

By Luisa F. Rodríguez Campos
Published Mar. 25, 2021 3:03 PM - Last modified Mar. 25, 2021 3:03 PM