La China no es un nombre

La China y Lucas nos invitan a un viaje por las pampas argentinas del siglo XIX con Las aventuras de la China Iron. El trabajo intertextual de Gabriela Cabezón Cámara inicia un diálogo que deconstruye, relee, reinventa y transgrede dos  textos fundacionales de la tradición literaria argentina: Martín Fierro y Facundo

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Las aventuras de la China Iron es la última novela de la escritora argentina Gabriela Cabezón Cámara publicada en 2017. La novela fue traducida al inglés recientemente y, además, fue una de las 6 novelas finalistas del prestigioso Booker prize international 2020. En la novela se narra el viaje y las peripecias de la China, quien a los catorce años es abandonada por el gaucho que la ganó en una partida de truco: Martín Fierro. La obra se presenta como un relato paralelo (ucrónico) a aquél escrito por Jose Hernández entre 1872 y 1879, y que posteriormente el escritor, poeta y filólogo argentino Leopoldo Lugones canonizaría como el texto fundacional de la identidad cultural argentina.

La China no es un nombre es el título que introduce el cuarto capítulo de la novela. La palabra china proviene del quechua y significa muchacha: - ahí donde yo vivía, toda hembra era una china- reflexiona la protagonista en la novela. Una lectura atenta del Martin Fierro -y la literatura gauchesca en general- no puede hacer caso omiso sobre la ausencia de voces, y entre ellas, la voz de las "chinas". En este sentido, la obra de Cabezón Cámara no puede ser más disruptiva: la "china" de Fierro se convierte en la voz narrativa y la protagonista de la novela. Como resultado, China Josephine Iron star y tararira, quien apenas fue mencionada y  careció de nombre en la obra hernandiana, adquiere ahora una voz y un pasado. De este modo, Cabezón Cámara sitúa a la China y a Liz (una mujer escocesa que encuentra en el camino) en el mundo construido por y para los hombres del siglo XIX. Dicho período, coincide con un proceso de construcción de un Estado nacional, y por ende, de una identidad nacional.

Asimismo, el relato de la escritora bonaerense establece un diálogo con otro de los textos considerados fundacionales de la identidad cultural argentina: Facundo: civilización y barbarie en las pampas argentinas, escrito por el expresidente argentino Domingo Faustino Sarmiento:  En su libro, Sarmiento explora la dicotomía civilización y barbarie a través de su protagonista, Facundo Quiroga, quien es representado como un gaucho “malo”, criminal, salvaje y no educado.  El protagonista se convierte en un símbolo que representa las dificultades que las naciones latinomericanas post independencia tuvieron que afrontar como consecuencia del rechazo de los “ más desarrollados” y “modernos” modelos de Estado de las sociedades europeas. El objetivo de Sarmiento era consolidar un modelo de nación basado en los ideales de la Ilustración francesa, y en consecuencia, intrínsecamente eurocéntrico, racista y heteronormativo.

Las Aventuras de La China Iron propone una lectura alternativa del Martín Fierro de Hernández y de Facundo de Sarmiento, lo que en última instancia implica una revisión de los pensamientos, normas e ideas que moldearon la identidad cultural argentina durante su consolidación como nación independiente.  La deconstrucción de una estructura coherente y una noción estable del género ( gramátical,  "biológico", "sexual" y literario) se convierte en un dispositivo discursivo fundamental para la formulación de una crítica hacia al marco literario, político, social y jurídico que naturaliza, inmoviliza y oprime al no-ser propio de la exterioridad imaginada por Sarmiento.

 El relato ucrónico de Cabezón Cámara pone en tela de juicio la tensión ideológica y analéctica entre dos modelos de sociedad. Por un lado, una sociedad moderna basada en las dicotómicas distinciones entre civilización y barbarie, blancx y negrx, mujeres y hombres, femenino y masculino, homosexualidad y heterosexualidad, razón y naturaleza, etc. Por otro lado, una sociedad que es nutrida por las múltiples y diversas perspectivas y subjetividades que disuelven cualquier posibilidad de frontera imaginada entre un yo y un otro. En consecuencia, la relación homoerótica entre la China y Liz en la novela, y el cuestionamiento de la performatividad de género a través del  uso de un "disfraz" - el travestismo de los personajes-  tienen como objetivo abolir la concepción binaria y heteronormativa de las premisas fundacionales naturalizadas que legitiman el poder hegemónico del hombre moderno europeo, blanco, heterosexual, capitalista y racista, tal y como ha sido elaborado por numerosxs pensadorxs como Enrique Dussel, María Lugones, Ochy Curiel y Ramón Grosfoguel, entre muchxs otrxs.

En Las Aventuras de La China Iron, Gabriela Cabezón Cámara imagina la construcción de un espacio otro basado en la idea de comunidad, en la idea de que el otro no es más que una extensión del yo. Así se sugiere que sólo en relación con un "otro" libre y en disposición de su propio cuerpo, sexualidad y deseo, será posible la construcción de un espacio más-allá de “lo nacional” del libro canonizado, lo que a su vez implica apelar a la posibilidad y necesidad de una apertura permanente al “más allá” del sistema cultural moderno/colonial capitalista y heteronormativo establecido e impuesto.  

 

By Lucas N. Cariaga Vázquez
Published Mar. 14, 2021 11:25 AM - Last modified Mar. 14, 2021 11:25 AM