Prisión Verde, o la lucha contra el oprobio en Centroamérica

Ollie Minelli Velasquez nos presenta aquí a su compatriota Ramón Amaya Amador, novelista hondureño, y a su novela Prisión Verde. Un viaje para conocer la vida de  los “campeños”, los trabajadores de los campos bananeros en Honduras, donde el mismo autor debió trabajar, inspirando así esta novela.

Prisión verde, portada

Ollie Minellie Velasquez

Prisión Verde es una novela escrita por el novelista hondureño Ramón Amaya Amador. De Prisión Verde existen tres versiones: la primera publicada en 1945 en el semanario Alerta, la segunda publicada en México en 1950 y la tercera publicada en Honduras en 1974. La versión que yo he leído es la tercera.

Sin duda alguna Prisión Verde es considerada una de las novelas más populares en Honduras, no porque contenga un arte literario perfecto, sino porque denuncia con valentía las condiciones de explotación de los trabajadores hondureños por parte de las compañías bananeras de los Estados Unidos. La vocación de Ramón Amaya Amador era la pedagogía de las letras, así que mientras se dedicaba por completo a escribir también tuvo que encontrar trabajo de lo que fuera y es por ello que él entró a trabajar en los campos bananeros. Estando allí trabajó como regador de veneno, el cual era un trabajo arduo y menos pagado de los diversos trabajos que se podía realizar en las bananeras. En 1943 fundó, con su amigo Dionisio Narváez, el semanario Alerta, en el que decidió denunciar las condiciones de explotación que él presenció de primera mano, lo que le causó problemas con el régimen dictatorial de Tiburcio Carías Andino, quien defendía abiertamente los intereses de las bananeras. Esta es la razón por la cual Ramón Amaya Amador tuvo que salir exiliado del país.

 

 

Ya habiendo mencionado un poco de la vida de Ramón Amaya Amador, podemos imaginarnos su inspiración para escribir Prisión Verde. ¿Cuál era el propósito del autor al escribir esta novela? Se puede decir que aparte de ser un trabajo literario, él deseaba crear una conciencia política que produjera un cambio social que pudiese mejorar las condiciones de vida de los trabajadores hondureños en las bananeras.

En la novela se describe a los campos bananeros como una “prisión verde”, ¿Por qué esa descripción? Eso es por la misteriosa atracción que se fomenta en los trabajadores que viven ahí, quienes a pesar de ser explotados y ultrajados en ellos, se sienten impulsados a quedarse trabajando ahí a pesar de todas las dificultades.

Amaya Amador comienza su relato al entorno de una de las oficinas de las compañías bananeras, en la que un “jefe gringo”, quién es llamado Míster Still, intenta convencer a Luncho López, dueño de unas tierras, para que le venda sus tierras a la compañía bananera. Estas tierras son de gran interés para la compañía así que para convencer a López le tratan de persuadir dos amigos, Sierra y Cantillano, quienes ya han vendido sus tierras e intentan que su amigo haga lo mismo, pero López se niega rotundamente. Así reacciona López “¡Al diablo con los dólares! ¡Qué carajo! ¡No vendo mis tierras! ¡Es mi última determinación, míster! ¡No vendo! ¡No venderé ni por todo el oro del mundo! ¡Palabra!” (Amador, 1974, pg. 22).

Al leer el libro, el lector se encuentra en cada capítulo con injusticias cometidas por la Compañía lo cual incita la indignación de los trabajadores. También, se puede visualizar las condiciones marginales en las que los “campeños” o trabajadores vivían. Aunque no todos los personajes de la novela están conscientes al mismo nivel de su situación, hay muchos que aceptan la realidad de ser oprimidos y por eso no protestan. Es aquí donde nos encontramos con Máximo Luján, el personaje central, quien trabaja como regador de veneno en un campo bananero y va adquiriendo cada vez más conciencia social en el transcurso de la novela. Además, es a través de Luján que el autor envía el mensaje de liberación que tanto necesitan los trabajadores. Luján no incita a la violencia, al contrario, él propone que mediante la capacidad de poder organizarse es donde se conseguirá la victoria de la clase obrera, y que hasta que no hayan creado su propio partido político y depuesto a la dictadura no se conseguirá un cambio en las condiciones de vida de los campeños. Para poder llamar la atención de los jefes de la Compañía bananera por estas injusticias, Luján junto con algunos otros trabajadores hacen una huelga, la cual es rápidamente reprimida por los militares, y Luján como el líder de este movimiento le dice a su jefe Míster Still, “¡Recuerde que nosotros somos en las plantaciones la fuerza que las hace producir, pero también recuerde que somos humanos y que tenemos derechos! ¡Queremos que sepa, míster Still, que se nos trata como bestias!” (Amador, 1974, pg. 203). Esto lleva a la captura de los compañeros de Luján y a él lo matan y lo entierran debajo de una mata de plátano.

El libro finaliza recordando el legado y valentía de Máximo Luján al decir “La prisión verde no es solo oscuridad. Máximo encendió en ella el primer hachón revolucionario. Otros cientos de hermanos se encargarán de mantenerlo enhiesto”. ¿Triunfarán algún día los campeños? ¡Su propia voz contestará en las luchas del futuro! (Amador, 1974, pg. 295).

Como punto final, les digo que me fascinó el libro. Hay muchos modismos y palabras comúnmente usadas en Honduras y que tal vez no se usan en otros países. Por esto, el lenguaje es un poco difícil de entender y hay mucho diálogo entre dos o más personajes. El mensaje que el autor trata de transmitir es claro y las descripciones detalladas de la vida en las plantaciones dan una visualización muy realística y una sensación de dolor y tristeza. Tal vez esa tristeza que siento al leer el libro es porque sé cómo se ven los campos bananeros y las condiciones en las que vivían los trabajadores. Esta novela no trata de algo bonito ni bello, al contrario, muestra la opresión, pobreza, enfermedades, y sí se puede decir esclavitud de los campos bananeros. Aun así, recomiendo mucho leer esta novela para adquirir una visualización más a fondo de cómo era la vida de estos trabajadores hondureños después de la segunda guerra mundial. Es en ese tiempo, cuando el poder imperialista comercial de los Estados Unidos llega a Latinoamérica.

 

Amador, Ramón Amaya. 1974.

Prisión Verde. 

Editorial "Ramón Amaya Amador". El Progreso, Yoro, Honduras, C. A.

ISBN 13: 978-99926-633-8-7

 


 

Revisado y editado por Gabriel Gallo.

By Ollie Minellie Velasquez
Published Sep. 30, 2021 10:48 AM - Last modified Sep. 30, 2021 10:49 AM